Q. Luther Blissett

«[…] Luché […] al lado de hombres que creían realmente que podían acabar con la injusticia y la maldad sobre la tierra. Éramos miles, éramos un ejército. Nuestra esperanza se hizo añicos de plano en Frankenhausen, el 15 de mayo de 1525. Ese día yo abandoné a un hombre a su destino, a las armas de los lansquenets. Me llevé su bolsa llena de cartas, nombres y esperanzas. Y la sospecha de haber sido traicionado, vendido a las fuerzas de los príncipes como un rebaño en el mercado». Todavía me cuesta pronunciar su nombre. «Ese hombre era Thomas Müntzer.»
No puedo verlo, pero siento su asombro, quizás la incredulidad de alguien que cree estar hablando con un fantasma.
Su voz es prácticamente un susurro. «¿Has luchado realmente con Thomas Müntzer?»

  • Luther Blissett, Q